El estudio fue fundado en el 2024 por la artista plástica peruana Lucienne Abdala, quien hoy encuentra en la cerámica su lenguaje principal. En este espacio, crea piezas hechas a mano, únicas y en pequeñas series, donde el color y la forma se combinan de manera espontánea, guiadas tanto por la intuición como por un proceso de exploración constante.
Su práctica nace entre lo artístico y lo cotidiano, entendiendo la cerámica no solo como un objeto, sino como una experiencia sensorial y simbólica. Cada pieza es un pequeño universo: imperfecto, vivo y en transformación, donde el gesto manual deja huella y el azar también tiene un lugar.
Además de producir su obra, imparte clases como una forma de compartir su amor por el oficio y las infinitas posibilidades que nacen de él. Su taller se convierte así en un espacio de aprendizaje, experimentación y conexión.
Su trabajo, colorido y ecléctico, transforma lo cotidiano en algo mágico: objetos para el día a día que trascienden su función utilitaria para convertirse en portadores de intención, simbolismo y una sutil poesía.